El filólogo Pedro Martínez López: un libelista liberal imaginativo

Aline Vauchelle-Haquet

Resumen

En 1830, el filólogo Pedro Martínez López tuvo que exiliarse a Francia por motivos políticos. En 1832, sacó a luz en Burdeos una Representación a Fernando VII, rey de España, panfleto en el que espetaba toda una sarta de acusaciones contra el tirano. A finales del año siguiente, publicó La España en 1833, al expirar Fernando VII, otro libelo en que responsabilizaba al despotismo de la desastrosa situación de su país y afirmaba que sólo se podrían remediar tantos atropellos e injusticias con el restablecimiento de la Constitución gaditana de 1812. En 1834, don Pedro desistió de anatematizar a sus enemigos políticos, cambió de estrategia y, valiéndose de su imaginación, redactó una especie de fábula, titulada Una noche en el infierno, vista entre sueños. Relataba con mucho humor y mordacidad cómo, abrazando la «sagrada» causa del liberalismo, todos los demonios del Reino de las Tinieblas se ensañaban con el difunto Fernando y con sus secuaces que todavía se mantenían en el poder. A todas luces, la obra tuvo éxito, pues salió de nuevo a luz en 1836. En 1835, desengañado por el régimen liberal tibio y conservador del Estatuto Real, nuestro autor ideó otro cuento, Las Brujas en Zugarramurdi, en el que otras criaturas satánicas, esta vez unas magas, se hacían cargo de derrotar el moderantismo e imponían un régimen progresista. A continuación, Martínez López dejó de publicar panfletos o parábolas políticas y se dedicó a sus trabajos de erudicón, dando a luz en París distintos diccionarios y gramáticas que se reeditaron varias veces.

Palabras clave

Siglo XIX; Liberalismo; Emigración política española; Francia; Martínez López, Pedro

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DOI: https://doi.org/10.14198/PASADO2006.5.09





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